#141. Lo que Pergolini le enseña a tu PyME

Mario Pergolini arrancó a los 16 años. Ganaba 100, se quedaba con 20. Los otros 80 los invertía en armar el equipo que necesitaba para hacer lo que quería hacer.

Nadie se lo iba a dar. Nadie le iba a contratar gente. Entonces lo hizo él.

"Si yo no apostaba por mi proyecto, el otro no me iba a apoyar mucho. Iba a ser una carta más en esa apuesta que hacían en un montón de jóvenes."

Eso fue hace 45 años. Y sigue siendo la diferencia entre los que crecen y los que sobreviven.

El ojo del amo engorda el ganado. Hasta que no.

Pergolini lo dice claro: cuando tenés una empresa chica, el ojo del amo funciona. Pero cuando querés escalar, necesitás soltar.

"Tenés que armar una segunda línea lo suficientemente buena como para que lleve adelante esa idea. Y si la pueden optimizar, mejor."

¿Qué busca él en esa segunda línea? Dos cosas: que estén entusiasmados y que estén preparados.

"No busco empleados. Busco gente que mataría por ser socia de la idea."

Y cuando esa gente crece tanto que se quiere ir, no es traición. Es que hiciste bien tu trabajo.

El ego mata más empresas que la AFIP

"¿Cómo manejas los egos en los negocios?" — le preguntan.

Y Pergolini no da vueltas: el éxito distorsiona. Cuando todo el mundo te dice que sos un genio, ahí es cuando te comés el sopapo.

La solución no es un curso de liderazgo. Es tener cerca a alguien que te baje a tierra. Un socio que piense distinto. Una mesa chica que te diga que no.

"Y la vas a encontrar en el sopapo, ¿está claro? El éxito a veces distorsiona."

Datos mata intuición

"Nosotros pensábamos que era 50% mujeres, 50% hombres. Era 70% hombres. Pensábamos que estaban distribuidos en todo el país. El 80% vivía en Buenos Aires. Y estábamos tirando publicidad al interior."

Eso lo cuenta uno de los entrevistadores sobre su propia empresa. Y Pergolini remata:

"No entender a quién le hablás hoy en día es una estupidez. Tenemos tantas posibilidades de perfilar a tu audiencia, a tus clientes... no hacerlo es un pecado."

¿Vos sabés quién te compra? ¿O creés que sabés?

Las herramientas que usás no son tuyas

"Vos crecés gracias a Instagram, a YouTube, a lo que sea. Esa herramienta no es tuya. No te van a avisar 'mañana cambiamos el algoritmo'. Y muchas veces se los cambian y dicen: perdí toda la audiencia."

Pergolini lo vivió con los medios tradicionales. Hoy lo ve con las plataformas digitales. El que construye solo sobre terreno alquilado, algún día se queda sin casa.

"¿Qué hago si mi negocio está basado en una herramienta que no es mía?"

La analogía con la IA

Todo lo que dice Pergolini aplica exactamente a cómo las PyMEs están adoptando inteligencia artificial.

Están esperando que alguien les diga qué herramienta usar. Están siendo una carta más en la apuesta de otro — de OpenAI, de Google, de Microsoft.

No están invirtiendo en entender su propio negocio primero. No saben quién es su cliente, cuál es su problema más caro, dónde pierden plata. Y quieren que la IA les resuelva algo que ni siquiera definieron.

Usan herramientas que no son suyas, construyen sobre algoritmos que cambian sin aviso, y cuando todo se rompe dicen que "la IA no funciona para mi rubro".

La IA no es el proyecto. La IA es el equipo que Pergolini se armó con el 80% de su sueldo: una herramienta para ejecutar tu visión. Pero primero tenés que tener una visión.

Y eso requiere lo mismo de siempre: apostar por tu proyecto antes que nadie, rodearte de gente que sepa más que vos, y tener la humildad de reconocer que no entendés todo.

La tecnología cambió. Las reglas del juego, no.

¿Vos qué estás invirtiendo en entender tu negocio antes de subirte a la ola de la IA?

Si la respuesta es "nada", empecemos por ahí.

Basado en nota a Mario Pergolini: https://bit.ly/LideraconIA141

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